Martin Lutero dijo: "Tengo tres perros muy peligrosos, la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda".
A un hombre noble, no hay ingratitud que lo cierre, o desprecio que lo maltrate; la nobleza de ese hombre siempre brilla ante todo y encontrará quien lo sepa valorar y sobre todo quien lo sepa cuidar.
